
De todas las leyendas de su gente, los niños preferían la de Atata Tiya una mujer caníbal que atrajo hasta su casa a un niño y a una niña con el deseo de comerlos, deseo que fue frustrado al ser engañada por ellos. Todas las noches, iluminados por la luz de las fogatas, los pequeños reclamaban la historia a los mayores y luego jugaban a que eran los valientes protagonistas y a recrear las aventuras por las que pasaron sus héroes, escapando de la caníbal.
Del otro lado del mar, otros niños, antes de ir a dormir, pedían que les contaran sobre los astutos
Hansel y Gretel.(Cuando escogemos a un enemigo, cuando vestimos al otro de enemigo, ¿no nos estamos transformando solo nosotros en enemigos? ¿Da miedo vernos reflejados en el otro?)
Cómo se hubieran divertido los chicos de ambos lados del mar, escuchando las diferentes versiones del cuento y jugando después todos juntos...
(La leyenda de Atata Tiya pertenece a la cultura de la tribu Wisrhain, de la que no encontré mucha información más que el tema de esa leyenda y que habitaban norteamérica. La foto es de unas niñas Cheyennes.)
(Esto fue publicado en el blog Historias susurradas por imágenes, y algunos lectores ya pueden haberlo leído. Voy a traer a este blog las pocas publicaciones que me gustaron de aquel, así que, paciencia a quienes ya lo leyeron )
(¡Cuántos paréntesis!)