
¿Cómo sobrevivimos a despertar todas las mañanas?
No somos los mismos los que enfrentamos los sueños que quienes somos despiertos.
No dominamos ningún mundo en realidad. Somos siempre barcos a la deriva, pero despiertos creemos que el timón nos obedece, y en sueños somos conscientes de los solos que estamos frente al océano.
Y cruzamos el puente entre ambos mundos, todas las mañanas y todas las noches. ¿Cómo lo hacemos? ¿Cuánta confianza tenemos en que todo lo que dejamos en ambos universos siga allí hasta que regresemos? ¿Cómo sobrevivimos a esa experiencia?
Dicen que la mejor prueba de confianza en otra persona es dormir a su lado. Somos vulnerables dormidos. Dejamos nuestras armas bajo la almohada. O junto a la cama, porque no podemos dormir armados.
Y a su vez, dormidos somos inalcanzables. Nadie puede tocar mis sueños. Son solo míos. Puedo relatarlos, describirlos, intentar entenderlos, pero nadie más puede verlos.
Cruzamos eternamente a solas esos caminos dormidos. Y despertamos y a veces sentimos alivio, pero muchas otras nostalgia por esas imágenes que se pierden ni bien abrimos los ojos.

















