Poema




Un cuerpo se deshoja.
No es un libro,
pero tiene letras en sus manos.
Se quita las palabras
desvistiéndose, como un libro,
pero no es un libro.
Tiene historias
pero las páginas ya caen,
una tras otra.
Están ajadas pero dicen
que viven en otra lengua.

Pétalos



Desviste ahora cada pétalo de la flor.
No la flor en sí, 
sino sus pétalos.
Encontrar la esencia interna,
el cuerpo etéreo del pétalo.
No de la flor,
que es demasiado grande
y por lo tanto,
inalcanzable.
Dedicarse al gigante pétalo pequeño,
al complejo pétalo simple,
desvestirlo, abrazarlo,
percibirlo y soltarlo. 

Poema


Dicen que los Dioses tienen
buenas razones para no oír plegarias.
Y ofrecen a cambio el misterio,
de tierras desconocidas.
¿Cómo creer sus promesas
si llegan acompañadas de invierno?
Lágrimas como hojas secas,
cayendo en un río.
Dioses que prometen primaveras
a los habitantes del frío.


Universos robados

Alguien, alguna vez, robó un hermoso universo, lleno de palabras elegantes y cálidas y buscó un lugar adecuado en donde poder disfrutarlo.
No era tarea fácil. Los universos robados son inestables y suelen escapar, o repentinamente disolverse en el aire. Había que encontrar un sitio que lo convenciera de desplegar toda su magia, sus nubes y charcos, sus brisas y relámpagos y que lo hiciera sentirse en casa con tanta fuerza que la idea de irse desapareciera.
Después de mucho pensar lo dejó en el jardín. Durante días lo regó y protegió y tuvo paciencia.
Una mañana escuchó un extraño golpeteo creciente en los cristales de las ventanas. Al mirar hacia afuera vio un enorme océano. No había orillas. No había islas. Sólo enormes olas que crecían.

¿Quién crea los universos, tantas veces ajenos a los deseos? ¿Quién crea los mundos: el que lo delinea o quien está intentando habitarlo?

Me ha sido dado un universo: no se como será, pero no puedo evitar el dudar si soy quien lo transforma, o todos sus colores ya fueron pintados antes de que yo llegara...

¿Me pertenecerá alguna vez mi pequeño universo?

Ojos cerrados


La casa cerró sus ojos. 
Se cansó del gris que la rodea. Prefiere imaginar colores y dibujarlos en el interior de sus ojos cerrados. 
Ya no hay más diversión en la gente que pasa. Ya no hay colores en ellos.
 Van y vuelven y giran y se cansan. Como palomas grises sacuden alas, en ellos inexistentes. Pero la casa ya no quiere lamentar las raíces que limitan los pasos de quienes creen que pasan. 
Otra mañana despertará sabiendo que abrirá los ojos. Verá si algo cambió, si la ciudad se pintó con colores nuevos. Dejará de fingir que duerme, para estar despierta, con ojos abiertos o cerrados.  


Lo intangible



Confío en mi pulso para guardar lo intangible. 
A lo intangible no le importa que roben una diminuta parte de todo lo que abarca.
No guardo una imagen: guardo el disparador de un recuerdo. El momento se encoge de hombros y sonríe casi con pena de mi deseo de atarlo a mi muñeca. 
El momento se deja acariciar y después se va, como todo lo que importa. 

Futuro



Una hilera de árboles, una vereda rota, es lo que deseamos creer que une al presente con el futuro. Pero nuestros pasos recorriendo el camino siempre están en el presente.
Llegar a él es, de todo lo imposible que nos rodea, lo que más nos duele.
Organizamos nuestra vida mirando hacia adelante, un adelante que queda detrás de un puente roto. Nunca habitaremos el futuro. Estamos anclados al presente. Dulce o amargo, es todo lo que hay. Es todo lo que queda.  

Aleteo


Fugaces, como suspiros.
Pero no débiles.
Algo fugaz puede ser poderoso.
Dicen que un aleteo puede crear tormentas.
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Gigantes pequeños.



Uno creería, viendo las ciudades y sus edificios, que son habitadas por gigantes. Sin embargo, somos pequeños. Y sumada a esa pequeñez, tenemos el inmenso poder de acurrucarnos y ser felices de ese modo.  

Poema sobre el amanecer




Y si vamos a desmentir amaneceres,
por que no hacerlo con verdades.
Decir solamente que amaneció de nuevo,
y que aún estábamos.
No es poco estar en un mundo
que está amaneciendo.
No es poco ser parte de un hecho que es,
desde el principio, la imagen del principio.
Nada inicia tanto como el amanecer.
No importa si es un inicio real o falso.
Podemos desmentir el amanecer,
o lo que sucede dentro del amanecer,
pero no lo hagamos con mentiras.
Amanece. Nadie puede negar eso.