Universos robados

Alguien, alguna vez, robó un hermoso universo, lleno de palabras elegantes y cálidas y buscó un lugar adecuado en donde poder disfrutarlo.
No era tarea fácil. Los universos robados son inestables y suelen escapar, o repentinamente disolverse en el aire. Había que encontrar un sitio que lo convenciera de desplegar toda su magia, sus nubes y charcos, sus brisas y relámpagos y que lo hiciera sentirse en casa con tanta fuerza que la idea de irse desapareciera.
Después de mucho pensar lo dejó en el jardín. Durante días lo regó y protegió y tuvo paciencia.
Una mañana escuchó un extraño golpeteo creciente en los cristales de las ventanas. Al mirar hacia afuera vio un enorme océano. No había orillas. No había islas. Sólo enormes olas que crecían.

¿Quién crea los universos, tantas veces ajenos a los deseos? ¿Quién crea los mundos: el que lo delinea o quien está intentando habitarlo?

Me ha sido dado un universo: no se como será, pero no puedo evitar el dudar si soy quien lo transforma, o todos sus colores ya fueron pintados antes de que yo llegara...

¿Me pertenecerá alguna vez mi pequeño universo?

3 comentarios:

  1. no sé...
    el que roba un universo robado, tiene milversos para pedir perdón

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  2. Bien, pero un universo no necesita un lugar. Es un lugar, es tiempo-espacio, tal vez con sus propias leyes naturales.
    Es curioso que alguien robe todo un universo.
    me pregunto algo parecido, ¿tendre alguna vez un universo propio? Dificilmente.

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  3. Pienso que el error es creer que nuestro universo es tan grande como el universo mismo.
    Nuestro universo tiene el tamaño justo que nosotros podamos abordar y modificar.
    Podemos hacerlo más o menos bello, amigable o no, pacífico o belicoso.
    Nuestro universo es ahí, hasta donde llega nuestra mirada.

    Abrazos

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