Gigantes pequeños.



Uno creería, viendo las ciudades y sus edificios, que son habitadas por gigantes. Sin embargo, somos pequeños. Y sumada a esa pequeñez, tenemos el inmenso poder de acurrucarnos y ser felices de ese modo.  

3 comentarios:

  1. Es curioso, cruel tal vez, ver cuánta majestuosidad puede construir el ingenio humano… al extremo de poner de manifiesto con unos cuantos ladrillos, qué insignificante se puede ser.

    Majestuosos aunque insignificantes besos,
    D.

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  2. Marcela, pasate por mi blog que te he dejado algo, un beso.

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  3. Así como la legendaria Torre de Babel hizo que los hombres no se entendieran, nuestros edificios -como bien lo dices- debieran motivar mayor acercamiento y calidez. Tal vez porque vivo en un país sísmico es que prefiero la casita lejos de las multitudes, y poder volver a escuchar a las avecillas y saludar a todo el mundo. Abrazos.

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