El triciclo



Solo los niños saben que se puede recorrer el mundo entero en un pequeño triciclo, que no le tema a las baldosas sueltas de una vereda desconocida.


Entre sábanas


Nuevas promesas no pedidas
serán dichas y olvidadas,
sobre pieles blancas,
sobre pieles morenas...

Entre sábanas,
en horas robadas.

Pero las manos (que acariciaron los labios)
como un espejo que recuerda sus reflejos,
recuerdan las palabras perdidas.


Desconocidos


-No te asustes, no es común para mí detener mujeres en la calle y decirles que no es casualidad que nos encontremos en esta esquina, por la que hace años que paso todos los días, y es siempre un punto más en esta red en la que los desconocidos nos cruzamos, solos, rodeados de gente pero solos. La soledad es saber que los que están a nuestro alrededor no son importantes; por eso podemos estar solos en nuestro propio hogar, y mucho más lo estamos en una esquina anónima, rodeados de anónimos, anónimos también nosotros, hasta que sucede el milagro de ver a otro, verlo realmente, reconocerlo como yo te reconocí. ¿Debería quedarme callado en favor de las costumbres, dejarte ir, perderte en este océano? Somos seres pequeños, y no tememos decir palabras trágicas y horribles como guerra y muerte, pero podemos pasar toda una vida sin decir la palabra amor. Decir te amo por primera vez nos paraliza, nos hace temblar más que cualquier otra frase. No te acordás, porque aún no estabas ahí, pero nos amamos muchas veces.


foto: "El beso del hotel de Ville" Robert Doisneau