Anónimos



Ha quedado en nuestras manos el poder de marcar el mundo. ¿Qué dejamos en el camino? ¿Importa nuestro nombre o importa el corazón grabado en la piel del árbol?
Dejo de ser, y me transformo en la marca. Un anónimo talló la madera hasta conseguir el dibujo que imaginó alguna vez. Un anónimo encontró la paz y se escondió en el tiempo. Un anónimo vivió y desapareció como tantos otros. El nombre no es nada. Nadie es su nombre. Prefiero ser, toda la vida y aún después, el corazón en la madera.

6 comentarios:

  1. La historia ha demostrado que lo indeleble nace invisible. Un gran beso.

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  2. Nunca me gustaron las marcas en los seres vivos. Siguen sin gustarme, aunque ahora, después de leerte, pueda verlas de otro modo al menos, a algunas de ellas.

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  3. Ignacio, es verdad. Muchas gracias. Beso.

    Marcelo: Marca, como obra, como legado, a eso me refiero. La palabra marca, ahora lo noto, tampoco es de mi agrado... pero no encontré otra mejor para esto que escribí. Muchas gracias. Un beso.

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  4. y sí... anónimos xq todos somos UNO... la distancia y el "ser ajeno" caducan día a día... estamos en las orillas del nuevo tiempo. Somos lo mismo. Brindo por eso!!!
    Gracias!

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  5. Somos todos un poco árboles… nuestros cuerpos también quedan de por vida marcados por el paso de algún amor. También el corazón nos queda expuesto, a la vista entre nuestras grietas.

    Un beso,
    D.

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  6. Nuevamente me hiciste reflexionar. Pienso en la palabra anónimo.
    Gracias.
    Besotes.

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