Los libros usados.




Una vez compré un libro usado que en las páginas del medio tenía arena. Como estábamos en marzo, imaginé que ese libro había viajado acompañando a alguien en sus vacaciones y el viento del mar había escondido parte de la playa, para que yo la encontrara en esas páginas. Pero quizás había estado en un arenero, mucho más cerca, en una plaza... O en una obra en construcción, quien sabe.

Otra vez encontré un pétalo. Y otra una receta de un médico (un antihistamínico, este no fue un hallazgo muy romántico).

Me gusta leer los nombres de los desconocidos dueños previos en las primeras páginas y las confusas anotaciones que se hacen al margen. Recuerdo signos de pregunta, admiración y aclaraciones. He visto hasta números de teléfono que alguien anotó apurado en un rincón en blanco y que espero haya pasado a una agenda adecuada antes de desprenderse del libro.

Recuerdo un libro al que su dueño anterior (casi, casi seguro que fue una mujer) se había tomado el trabajo de dibujar corazones rodeando todos los números de las páginas. Pequeños corazones de tinta azul en cada hoja (era un libro de Julia Prilutzky Farny).

Porque me gustan todos los libros, pero los usados tienen algo más, una historia extra, no solo la que cuentan, sino la que vivieron, las hojas algo ajadas, con los bordes doblados marcando momentos. Hasta es lindo encontrarlos, amontonados en rincones olvidados de las librerías, dejados de lado por las brillantes tapas de los nuevos y es un placer revolver en esos rincones oscuros y encontrar tesoros que quien sabe por qué, otra persona prefirió descartar.

Y en mis manos agradecidas, renacen.

17 comentarios:

  1. los libros leídos puden traen palabras que subrayadas...dicen más

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  2. Es verdad esto de la "historia extra" en los libros usados, a mí también me encantan y suelo imaginar estas historias, los dueños anteriores, los lugares donde estuvieron antes...

    Qué lindo posteo, Marcela :)

    Saludos
    Jeve.

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  3. los libros usados son mucho mas
    interesantes, arrastran tras ellos
    valores añadidos por otras manos, otras historias.Por cierto esta es
    preciosa.
    Abrazos...

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  4. Brindo entonces por los libros ajados, con telarañas de tiempo.
    Excelente entrada. A mi también me gustan los libros viejos.

    Abrazo

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  5. Hace tiempo que no compro libros usados y me acaban de entrar unas ganas irrefrenables de hacerlo.
    Quizás mañana vaya.

    Besos.

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  6. Creo que es una de las pocas cosas usadas que me gustan.
    Y creo que las energias que guardan un libro también son acordes con el libro, con lo que él transmite.
    El único caso contrario a esto fue Los Cuentos de Maldoror que un pariente político que pidió que lo tuviera ya que según él ese libro estaba maldito.
    Te mando un beso

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  7. Perdón no eran cuentos eran cantos

    Otro beso

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  8. Me siento muy identificada con este post, de hecho hasta llegue a contar algo parecido alguna vez en un cuento. Amo los libros usados, tienen un color y olor que los diferencia ampliamente del resto. Su historia no está solo en las letras, tb en su vida, en sus formas. Son de mis preferidos...
    Tal vez no sean olvidados y dejados, tal vez sean compartidos...
    beso!

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  9. ADoro recorrer las librerías de Av. Corrientes, tanto como ir leyendo libros que pertenecieron a mi padre, él siempre los marcaba con reflexiones.
    Me encantó esta entrada, te detenés en cosas cotidianas de un modo muy particular.

    Ben fin de semana MArcela.

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  10. Cuando tomás un libro usado, ya sabés que otros lo han leído. A mí me despiertan mucha curiosidad.Me emocionan cuando vienen con alguna dedicatoria.
    Cariños

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  11. Mi querida amiga,es increíble la semejanza de gustos que compartimos,las emociones y las sensaciones bajo una sensibilidad tan semejante.Hoy nos cuentas tu gusto sobre los libros antiguos.
    Perdona mi pesadez y mi manía de pasarte enlaces,pero hace tiempo también escribí sobre este tema.
    Es un placer pasarse por aquí y si me lo permites te enlazo.
    Besos y un fuerte abrazo.

    http://fmaesteban.blogspot.com/search?q=Librer%C3%ADas+de+viejo

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  12. Con similar criterio con que podés leer las novelas escritas en los márgenes de un libro, me gusta compartir libros que yo mismo marqué, amé y adopté… es mi forma cobarde de entregar relatos autobiográficos no escritos, mi forma de soplar al viento una novela que no se sabe si sucedió, un número que no se sabe si disqué, un corazón que no se sabe si dibujé hasta la última página.

    Un beso grande,
    D.

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  13. Los libros viejos cambian el olor a nuevo por el olor a cerrado, a casa poco ventilada, olor a humedad y a guisos de cocina.
    Pueden tener su encanto por el tema de los subrayados o de los comentarios al margen, dibujitos incluidos, pero a mí no me gustan demasiado. Es como llegar el último a la fiesta que acaba. El último en enterarse de la historia que se cuenta en sus páginas. El último en conocer a la chica de la historia...que ya se ha ido con otro lector que madrugó más.
    Un saludo.

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  14. Es bueno leer sobre la magia de los libros usados... porque en realidad cuentan historias ajenas a las que cuentan... Pero también está la magia de leer en bibliotecas, porque a veces se encuentran historias similares. Cuando tomaba un libro de la biblioteca siempre dejaba una pequeña nota sin firma dentro del libro, un poema o algo tomado del libro... y la dejaba allí, con la esperanza de que cualquier otra persona la encontrara... de hecho, encontré varias notas aparte de las mías en los libros que leía en la biblioteca. Historias hermosas escritas por desconocidos...

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  15. Lo que tiene historia, siempre es entrañable, y tiene un especial sabor, haciendo correr nuestra imaginación hasta lugares muy remotos...el libro es un especial mensajero de su vida y de la calidad de la misma....enhorabuena por tu blog...un abrazo de azpetia

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  16. Comparto ese gusto desde que en mi adolescencia compré uno que venía con una foto de una chica hermosa, que siepre pensé en encontrar pero que obviamente, nunca apareció.

    Saludos

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  17. Cuando no me queda de otra, he comprado libros usados y sí que me encuentro sorpresas. De repente me entra un cierto pudor por saber sus secretos, pero después, me alegra coincidir.
    Lindo tu texto.
    Ay mujer, me gusta mucho lo que escribes.

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