Agustín y el tiempo.


Agustín usó todo el tiempo de su vida en una frenética lucha para detener el tiempo.

Ya anciano, solo, cansado, y sin nada de tiempo, asumió no solo su fracaso, sino también lo absurdo de su vida.

Cínicamente, Agustín decidió dedicar sus últimos días a esperar un milagro que le diera más tiempo para luchar contra el tiempo.

Obviamente, el milagro no llegó.

5 comentarios:

  1. Agustín eternizado en un cuento intenso y disparador de infinitas reflexiones… ¿el milagro no le llegó?

    D.

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  2. La única forma de ganarle al tiempo es amigandose con él, ¿como hacerlo? aprovechando a pleno cada segundo.
    Me encantó el cambio de fachada, felicitaciones...
    Cariños!

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  3. Y nosotros desgastándonos y perdiendo el oro del tiempo.

    Abrazos y cariños.

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  4. Un micro para reflexionar bastante, me encantó.

    Abrazo
    Jeve.

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  5. Al tiempo le gusta jugar, a veces nos ayuda a olvidar, en otras ocasiones se hace esperar demasiado.
    Quien podría manejarlo en la medida justa.

    Bso para vos.;-)

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