Inconcluso


He sido fantasma durante tanto tiempo pero aún me preocupa caer, como si pudiera ser herido. ¿Hay sangre en mis venas no existentes? No puedo verla, pero creo que está allí, latiendo, esperando aún a ser derramada.
Necesito un aliento específico en mis labios que no respiran.
Imagino volver a sentir el peso de ser. Estar vivo pesa y no saber si se lo está, aún más. Para superar la incertidumbre me siento en el banco de una plaza, junto a alguien que no me ve, que no me escucha, y le cuento mis secretos. Ese no oírme no es tan distinto a lo que sucedía antes, cuando sí tenía una voz audible.
Me aferro a los recuerdos de ese tiempo, como el último recurso antes de ahogarme. Ser un fantasma y temerle al océano desconocido de existir sin recuerdos podría parecer extraño, pero no lo es. No quiero dejar de ser quien era cuando estaba vivo. No quiero dejar de ser. Imagino mi propia existencia como un ser que no quiere contar sus secretos a los oídos sordos y temo serlo algún día.
 Detesto el no sentir calor o frío. Recuerdo unos labios y veo el viento. Y relato una historia que ya no se si es la mía, o la de otro. No sé si me importa. La pertenencia o no de lo vivido es la gran duda de la existencia. Me gustaría habitar, durante un tiempo más, esas horas ajenas que es la historia propia. Tuve que abandonarla para saber que todos los días, con sus soles y suspiros, con sus problemas y jardines, son prestados y exigidos de vuelta.
Hay, sin embargo, una historia de amor que extraño y que sentí mía durante mucho tiempo. Sé que es a ese sentimiento al que me aferro. Sé que es una piel la que busco en las calles que no me ven. Es esa única historia la que relato a los oídos sordos de mis compañeros desconocidos en los bancos de las plazas. Me he transformado en esas frases que se repiten, en un intento por, ya no revivirme a mí mismo, sino a esa única historia de amor. No recuerdo el final. Quizá no lo tuvo. Todo amor inconcluso nos transforma en fantasmas. Habito una ciudad de amores que se lloran. Es mi lugar. Es mi nueva historia.

4 comentarios:

  1. MUY bueno!!! Creo que desde antes de esa historia se sentía fantasma. Me encantó.

    J&R

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  2. Todos somos un poco fantasmas cuando nos preguntamos cómo será ese otro lado que nadie conoce dejándonos bajo la tierra fresca. Creo que somos más fantasmas cuando uno se da cuenta que hay una parte de nosotros mismos que nunca conoceremos, quedando en el misterio... como un fantasma.

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  3. Este fantasma conmueve.
    Tendrá cuerpo alguna vez?

    Besos.

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  4. ¡Qué buena historia! ¡Qué maravilloso cómo lo contás y qué imposible me resulta no identificarme!
    ¿Me estás leyendo? ¿Me escuchás? ¿Me ves?
    ¡Hola! …hola.





    …hola…





    D.

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