Monstruo desnudo


Alguna vez amó a un fantasma. El fantasma habitaba a un hombre y debía aceptar eso.
Ella amaba al fantasma. Era extraño, pero no siempre podía encontrarlo. Suponía que a veces se escondía muy profundo, en una ciudad que no tenía calles con nombre.
En un momento de lucidez ella tropezó con la idea de que el fantasma no existía. Existía el hombre, pero no era habitado por ningún ser más que él mismo.
¿Y si ella lo había creado? Se vio a sí misma como a un doctor Frankenstein dando vida a un monstruo con las partes de otros fantasmas que le agradaban. Grave error que la hacía feliz de a ratos y muy infeliz cada vez más seguido.
Podemos vestir a alguien con los detalles que nos gustan y podemos abrazar al monstruo falso. Podemos convencernos de que es el fantasma quien reina, pero la verdad siempre arroja a un costado todos los detalles falsos con los que nos vestimos y vestimos a los otros, porque el amor se da exclusivamente entre monstruos verdaderos y desnudos.

13 comentarios:

  1. Ja. Terrible. ¿Será que se dará en todos los amores?

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  2. Aquello que llaman catatimia y la percepción de la realidad alterada por los afectos… casi que solo vemos fantasmas, casi que no amamos más que lo que dibujan nuestras mentes, casi que no dejamos de amar más que cuando los fantasmas adoptan personalidad propia.

    Pero con tanta imaginación y con tanta irrealidad se puede también vivir un gran amor.

    Un beso,
    D.

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  3. Cómo se llama la ciudad con las calles que no tienen nombre? me gustaría saber si la conozco.

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  4. Yo creo que se trata de amor cuando, después de conectar con quien el otro verdaderamente es, se lo sigue eligiendo. En el enamoramiento uno se relaciona más con su propia ilusión; habrá que ver si con el registro del otro en toda su dimensión, pinta el amor!
    Cariños

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  5. Yo creo que amaba al fantasma, y al ser real no, lo había idealizado.

    Abrazo

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  6. Escribí una vez:

    Desdibujamos esas líneas que enmarcan nuestras vidas con los pensamientos que rondan las cabezas de los otros, y mientras tanto, también se diluyen las formas, hasta entremezclarse de tal forma que llegará el momento que no sabremos si somos nosotros, o simplemente, el pensamiento de alguien que vaga por el mundo.

    me gustó, como siempre
    besos:)

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  7. El amor se da entre monstruos verdaderos y desnudos, y qué mejor que eso, verdad? Cuando el amor llega, el fantasma desaparece. Me gustó mucho este texto.

    J&R

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  8. Interesante.El monstruo ya nace con nosotros en nuestra infancia.¿Quién no se ha sentido identificado con un monstruo de niño? ¿o hemos jugado a serlo? Los monstruos,en la mayoría de las buenas novelas,son más víctimas que otra cosa.Frankenstein no deja de ser una víctima de su propio creador y en la novela dice en varias ocasiones:"Lo maté porque no me quería".Alicia,de Carroll,se introduce en un mundo fantástico y lúgubre,pero no deja de ser su propio sueño.Basta con que nos miremos en un espejo lo suficiente para que no nos reconozcamos a nostros mismos.
    Besos y un fuerte abrazo.

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  9. Tu mente se acomodará siempre al sufrimiento justo que reclama tu nivel de inconsciencia.
    Si encontraras al fantasma que buscas, vestido de tus insatisfacciones, disfrutarías durante el tiempo justo necesario en el que se engendra y viste otro fantasma, cargado de infelicidades futuras equivalentes al gozo que ahora por ello tuvieras.
    Yo me acostumbré a ignorar al fantasma, que aún reclama mi atención, mas no a sus vestidos...
    El paso del tiempo me reveló, que estos cambian constantemente sus formas y color, fiel reflejo invertido de mis ropajes...
    Ese fantasma tiene mucho que decirte... pero siendo siempre el mismo, y siempre en la distancia...

    Me alegro mucho de leerte de nuevo.
    Un gran abrazo.

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  10. Estoy de acuerdo con Francisco. Y lo interesante del asunto es que swift retrató a la misma raza humana como monstruos, o animales al servicio de los yahoo... y no queda más que mirarnos al espejo de la humanidad para darnos cuenta de la barbaridad de seres civilizados.

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  11. ¡Qué buen relato! Me gustó tanto que lo leí dos veces.

    Creo que mucha gente ama fantasmas, hasta que se se da cuenta de que en realidad no existe.

    Besos.

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  12. me parecio un abuena metafora de como a veces idealizamos a quienes amamos, y de la gran decepcion que es descubrir que tambien tienen defectos. muy interesante. saludos.
    p.d: te invito a visitar mi blog

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