La niña diosa


Como todos los atardeceres, la niña diosa fue encendiendo una a una las estrellas. Pero esa noche, distraída, jugando con las luciérnagas, olvidó encender una.
Los hombres, que miraban el cielo, notaron el suceso y ahora lo informaban alarmados al resto de la humanidad, haciendo extrañas conjeturas.
Dios padre tuvo que retar a la niña, aunque no quisiera. Ella debía ser muy cuidadosa, porque los hombres solían hacer enormes escándalos, por más trivial que fuera el incidente en el cielo.

8 comentarios:

  1. Si es que una, por pequeña que sea se echa a faltar.
    Quizás si ambas no parecieran tan pequeñas.
    Para mi es muy cierto las cosas pequeñas somos escandalosos, y para las grandes impotentes, o pasotas.

    Abrazo

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  2. Me encantó tu niña diosa,

    se olvidó de una mientras jugaba...

    los seres humanos somos escandalosos por la mas minima cuestion. Yo quisiera ver a mas de un paspado que se queja, preguntando como se prenden...

    Gracias niña diosa, siga jugando... no impoirta si se olvida de alguna estrella :)


    beso

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  3. Qué linda historia!
    La niña diosa deberá tener cuidado en estas cosas... porque es cierto, los humanos armaríamos tremendo revuelo si una estrella desapareciera de repente.
    Un beso.

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  4. Quiero más gente como vos,niña diosa.
    Acercame si podés alguna luciérnaga,ya no las veo encenderse por ningún jardín y las extraño más que a las estrellas.

    Besos Marce!

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  5. Sin ir mas lejos miralo al pobre de Plutón!!!!

    Como dijo Shakespeare "La culpa no está en las estrellas querido Bruto, sino en nosotros mismos" (Julio César)

    Besos

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  6. Es que en algún lado necesitamos encontrar orden. Nuestro mundo es cada vez más caótico.
    ¡Qué no desaparezca mi lucero del alba!
    Un beso

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  7. José: Es cierto eso. A lo mejor nos estancamos en cosas pequeñas, y para los grandes dramas nos vemos impotentes.

    Pablo: Espero que no se olvide ninguna! Por las dudas, hoy a la noche las cuento.

    Julia: Yo no me daría cuenta de si falta una... Pero hay quienes las calculan.

    Ale: Antes en mi jardín había montones de luciérnagas. Es verdad, hace años que no las veo. Una lástima. De chiquita con mis hermanas intentábamos atraparlas.

    Lux: Es cierto. Pobre Plutón! ¿Sigue sin ser planeta?

    Flor: El lucero va a encenderlo siempre. No ba a desaparecer!

    Besos a todos.
    Gracias.

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  8. Papá la adora como ningún devoto terrenal. Seguramente no pudo entender cómo una de sus luces esa vez no pudo brillar. ¿Quién dijo que en el Cielo entienden todo?

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