Alfil


Estaba orgulloso de su coraje a la hora de enfrentar la partida. Miraba el tablero con tranquila arrogancia. El sabía qué hacer. No le temía a los oponentes, porque era astuto y cada paso que daba estaba previamente analizado, y mentalmente adelantaba sus propias futuras jugadas y las del otro también, con confianza y optimismo.
No siempre ganaba (es ridículo desear eso), pero hasta en las derrotas podía disfrutar del juego. Le gustaba ser un alfil, tan pequeño, tan poderoso.
Y mientras la mano (que se obligaba a ignorar), lo hacía volar sobre el tablero de un escaque a otro, seguía felicitándose por escoger esa casilla, para continuar dichoso convenciéndose de que era él quien dominaba el juego.

17 comentarios:

  1. te dejé un mensaje y no sé que pasó,
    por las dudas lo reitero:

    otra joyita,
    a veces me recuerdas a borges
    y te dejo junto a un beso, una frase de otro luis

    "alfil, ella no cambia nada"

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  2. El alfil. The bishop. Ellos siempre ganan.
    Pero no se si merece la pena quedarse solos en el tablero al final, madame.

    Feliz dia

    Bisous

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  3. hola

    es mi afición favorita, jugar al ajedrez, y como no tengo compañero/a juego contra una máquina
    pero es que la entrada esta muy bien expresado y narrado
    parecía que estuviera jugando yo

    un saludo

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  4. Como dice jaime esta muy bien expresado su labor en el tablero, poco he jugado y hay que pensar bien antes de moverlo, cariños paty

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  5. El terrible deleite del poder! Es adictivo.
    Muy bueno, claro y bien transmitida la sensación, casi lo vi resfregando sus manos !

    Un abrazo

    MAGAH

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  6. No hay caso, somos trebejos que solo dominamos el escaque donde nos encontramos y estamos a disposición del jugador de turno.
    Beso
    PD: Al alfil también le dicen "Obispo" debe ser por eso que le gusta comerse peoncitos

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  7. Ayyy, el que prueba la "droga" del poder... no puede dejarla jamás!
    Besosss.

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  8. El ajedréz puede ser un juego perfecto si se lo juega sin miedos.

    No recuerdo quien dijo refiriéndose a tal juego: Si pienso juego mal.

    Un beso Mar. Me gustó, porque invita a reflexionar.

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  9. Qué buena vuelta, qué movimiento tan hábil en la elección del punto de vista del relato. Sigo el juego.

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  10. Curioso que su ataque sea ilimitado y en diagonal, como observando al adversario pero no haciéndole frente. Protegido por fortificaciones, caballeros y plebeyos, el obispo antes de terminar el juego es traicionado por la monarquía, quienes ofrecen su cuerpo en campo de batalla antes que ceder parcelas.

    Ya quisiera ver un ajedrez moderno con la vieja estructura social devenida en vergüenza moderna.
    D.

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  11. No domino nada el ajedrez pero me gustó la forma en que lo describes. No me considero ni mucho menos un maestro, pero sí que juego bastante bien al juego menor de las "Damas".
    Un beso, Marcela

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  12. Nunca me gustó el ajedrez, quizás por eso no disfruté de este relato tanto como el resto de los lectores. Qué vergüenza.

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  13. Si sé las reglas, pero soy un desastre en cuestiones de estrategia y demás...

    ¡Aprobé Epistemología! Me queda una materia...

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  14. ¡Felicitaciones, Silvio! Mucha suerte.

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  15. Osea, bien segurote eh?

    Me gustaría volver a retomar el ajedréz. Desde niña lo dejé.

    Abrazos.

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