Había una vez...


Todos los cuentos, buenos o malos, para niños o para adultos, todos, deberían empezar con la frase: "Había una vez..."
Porque en esas tres palabras, ya está encerrado el futuro de la historia. No estoy por contarte algo que la prima de la hermana de mi vecina le contó (respetables historias nacen de esos chismeríos, ojo) pero si digo: "había una vez", ya sentimos que algo hubo alguna vez, tan real, tan colorido (una bruja en un bosque, una ardilla que hablaba, un rey de los gigantes, una sirena despeinada, un país de chocolate), que mereció ser recordado por siglos y siglos, hasta transformarse en lo más real y absoluto del mundo: un cuento.
Por ejemplo, ¿por qué no contar cuentos con príncipes modernos, esos que hay en cada esquina, utilizando el "había una vez"? "Había una vez un almacenero, que todas las mañanas abría su negocio, recibía a los proveedores, limpiaba las alacenas silbando bajito sus tangos favoritos, atendía a los clientes con una sonrisa brillante y era querido por todos y cada uno de los vecinos del barrio, que sabían que al recurrir a él conseguirían, de necesitarlo, no solo que les fiara las compras hasta que los problemas económicos se solucionaran, sin recibir de su parte nada más que comprensión y nunca una queja o un reclamo, sino también un hombro amigo, una broma que alegrara un día gris y un oído siempre atento". Y allí ya tenemos al innegable héroe de una historia, que merecerá encontrar a su princesa y al genio en la lámpara, y que vencerá a los dragones modernos con la justicia de la mano. "Había una vez" y un héroe, nada más hace falta para encontrar el cuento de cada esquina.

8 comentarios:

  1. Simplemente me ha encantado...
    besos.

    ResponderEliminar
  2. Bellísimo!Hay un héroe a la vuelta de cualquier esquina. Hay príncipes grises y dragones que no quieren echar fuego. Eso intento contar en mis "cuentos imperfectos" Eso conseguiste contar vos, maravillosamente.

    ResponderEliminar
  3. El mundo está lleno de gente corriente que merece "un había una vez". Es bueno que nos hagas caer en la cuenta. Ya lo dijo El Principito, "lo esencial es invisible a los ojos".
    Un beso.

    ResponderEliminar
  4. Srta Marcela: Muy bonito su blog. De una u otra forma llegué aquí.

    Heroes anónimos.

    Pable

    ResponderEliminar
  5. Me encantó este cuento, ya lo siento contado.

    Besos.

    ResponderEliminar
  6. Muy bien pensado y no dudo que ese almacenero es mas heroe que un Principe Azul, ya que esos nobles cianoticos ya por el solo hecho de ser nobles no me caen bien, pero un almacenero solidario me gusta mucho mas, ojalá se termine casando con una linda chica del servicio doméstico o con una viuda con varios hijos.
    Besos hermosa!

    ResponderEliminar
  7. Sin embargo, algunos saben, por no decir muchos, que nadie ve una linda historia en que pepe se cae con la muqui. Basta escuchar el parloteo en alguna telenovela o programa televisivo de gran audiencia; basta prestar atención a las frases que, aparentemente, no forman parte de la trama central.

    De más está decir que eso lo sabe cualquier conductor de medios que pretenda mantenerse vigente; conocimiento que le permite lograr varias cosas, por ejemplo:

    1)estimular la fantasía como forma de evadir la realidad (y no como fuente de creatividad). De modo tal que cuanto más bello es lo que aparentemente ofrece, más cumplido está el objetivo.
    ¿Qué obtiene con esto? audiencia segura, credibilidad y un posicionamiento social y de poder superior.
    2)Mano de obra barata o gratuita. Son los campeones del bajo costo (y enorme beneficio).
    Giles y gente es la que sobra.
    3)Satisfacción de sus más oscuras tendencias con fachada de genio bueno. De modo que el goce es mayor. Como algunos sostienen: es la peversión generalizada.

    A todo esto, ¿hay pepes como el almacenero del cuento? ¿Hay muquis que deseen a pepe? El baño televisivo permanente y el empuje al consumo como única forma de calmar el malestar dejan un margen infinitesimal para esa ocurrencia.

    ResponderEliminar
  8. Divertido...cuántas historias podríamos acumular diariamente.

    Besos.

    ResponderEliminar