Desierto


No fuimos hechos para observar el desierto. El viento arrastra la arena hasta los ojos. El sol brilla con demasiada intensidad. Sin embargo, ansiamos verlo. Nos tapamos los ojos con las manos, y como chicos, observamos entre los dedos. No vale mirarlo de noche, porque el desierto real arde bajo el sol. De noche, el desierto es frío como cualquier ciudad del mundo.

7 comentarios:

  1. Me lleno el silencio arena de tus versos.. el frío me invadió el alma.

    Hermoso...

    Un gusto pasar por tu espacio.

    Te dejo mis saludos fraternos y solidarios
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. No fuimos hechos para observar el desierto... ¿porque la arena entra en los ojos o porque presentifica la muerte a la que se miraría de refilón?

    Se me ocurre esta pregunta al pensar que nunca vi un desierto como el de la foto. Sólo he visto las llamadas áreas desérticas de nuestro país, en las que crecen algunos pastos duros.

    Sin embargo, me es más fácil asociar la imagen que muestra este post con la visión de las salinas. Visión asociada que me llevó a la pregunta del principio.

    (Sin entrar en consideraciones respecto a la falta de representación psíquica de la muerte)

    ResponderEliminar
  3. En el fondo estamos solos
    en un desierto de gente
    pero que ser muy valiente,
    apretar los dientes a la soledad.

    Según Calamaro no estamos en un sitio menos inhóspito sólo porque haya más construcciones.

    ResponderEliminar
  4. ¡Qué bello relato! Es toda una revelación, con mucha verdad.

    Besos.

    ResponderEliminar
  5. Quizás haya una diferencia entre los desiertos con o sin gente: la carencia de objetos. Esos objetos que permiten mantener los ojos abiertos, ojos que miran sin ver lo que evidencia la falta, la ausencia.

    ResponderEliminar
  6. Muy bueno Marcela, me gusta mucho como escribis, es cierto el desierto es para verlo de dia o mejor dicho al amanecer ahi te das cuenta que solo sos un granito mas de arena.

    Besos admirados

    ResponderEliminar
  7. Me dieron ganas de estar en uno, pero creo que me daría miedo, y sería por la intensidad. Cierto lo que escribes. De momento me acordé del desierto de la película El paciente inglés.

    Abrazos

    ResponderEliminar