Respuestas

pintura: Noviembre, Jeremie Iordanoff


Quizá olvidaba poner los signos de pregunta, pero todo el tiempo miraba a su alrededor, buscando respuestas.
A veces encontraba algunas, llenas de polvo en un rincón de la casa. Eran respuestas viejas, que por alguna razón ella no había usado, creyéndolas erróneas o inútiles, a pesar de ser ciertas. Convenía entonces lavarlas bien, y luego tenderlas al sol, para airearlas y dejarlas que respiren al viento. Esto es posible con las respuestas dóciles, esas que se dejan acariciar y alzar, y que incluso se duermen un rato en nuestra falda. No todas son así.

Una vez, barriendo bajo la cama, ella encontró una respuesta dormida, enroscada como un gatito suave. Quien sabe cuanto tiempo habría estado allí (todos sabemos que hasta los más prolijos olvidan barrer seguido bajo la cama). Con suavidad intentó despertarla. Primero la respuesta se quejó, con un dulce y lastimero bostezo, pero luego intentó morderla y finalmente saltó por la ventana. Ella tuvo que perseguirla, frente a los vecinos que boquiabiertos la vieron pasar corriendo, con la escoba, que en el apuro olvidó soltar. Unos minutos más tarde, aún con su escoba y con la respuesta ya bien sujeta de la mano, regresó y saludó como si nada extraño pasara. Los vecinos devolvieron el saludo con su desaprobación habitual, y la miraron de reojo mientras entraba a su casa.

Sin embargo, a ella no le gustaba pensarse como una coleccionista de respuestas. A veces, a las recién halladas, las guardaba en los libros, que para su gusto, no deben estar acomodados impecables en una señorial biblioteca. Deben estar ajados de tan leídos. Así le gustaban las respuestas también: ajadas, gastadas de tanto girarlas, retorcerlas, limpiarlas, ensuciarlas...

Todo para que esa búsqueda, todos esos hallazgos, la empujaran a seguir buscando, sin deseo de acopio, sino para aumentar las ganas de saber qué otra respuesta, puede esconderse bajo nuestra cama.

16 comentarios:

  1. Hola Marcela llevaba mucho tiempo sin pasar por tu casa, pero es que no estaba para nada.

    Me ha gustado mucho tu entrada , si te pasas por Le Boudoir, encontraras un regalo para ti.

    Un beso

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  2. Quizás detrás de tanto órden impuesto en esa biblioteca escondía una gran tristeza.
    Sueños postergados, olvidos de sí misma.
    Ahora llegó el momento de buscar respuestas, muy bien, nunca es tarde.

    Me gusta mucho leerte. Un beso grande.:-)

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  3. "...en el caso del cuento, a su vez está lo del olvido. Y son cosas simples las que perdemos siempre..."
    "... eran respuestas viejas, que por alguna razón ella no había usado, creyéndolas erróneas o inútiles, a pesar de ser ciertas..."
    "... buscando...para... saber qué otra respuesta puede esconderse..."
    "... sueños postergados, olvidos de sí misma... nunca es tarde..."

    Nunca es tarde para ser uno mismo, sencillamente porque no es una cuestión de tiempo, de existencia, sino de esencia. Como ya sabemos, se es existiendo.
    Lo que quizás se modifiquen son los espacios; aunque esto también parece depender de los modos de una época.

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  4. Gracias Tashano, muy amable. Después paso. Un beso.

    Adrianina: Buscar respuestas para ella es una forma de vida, más allá de la pena o la alegría.

    Anónimo: (Lo siento, no se si entendí completamente tu comentario). Siempre "somos" nosotros mismos. Hasta escondiéndonos somos nosotros. Actuando somos nosotros. Existimos, somos, o creemos tener conciencia de que somos, al menos.
    Aclaro que yo considero los comentarios como continuación del cuento. Eso es lo genial de esta modalidad de escribir. En los comentarios surgen análisis que ni hubiera imaginado, y eso me fascina.

    Besos.

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  5. Que linda idea esa de barrer respuestas, de acomodarlas por ahi. Pero preguntó, nio encontraría muhcas si las buscara por los parques,en las sonrisas, en los besos, en un árbol reseco?

    mes gustó mucho

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  6. Marcela si yo te contara las cosas que puedo encontrar debajo de mi cama no lo creerías pero desde una caja de pizza hasta un cartucho de escopeta, no se pero hay veces que me da miedo agacharme y fijarme.
    Besos

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  7. a veces pienso que tener demasiasdas respuestas es un acopio vacuo...voy a hacer como la dama(?)del relato, a la mayoría las voy a dejar salir por la ventana, pero a algunas las voy a guardar entre mis libros

    un beso

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  8. Nanu: Claro! La mayor parte de las respuestas las encontramos afuera, en la calle y en los otros. Pero en ese momento ella estaba ocupada buscando respuestas puertas adentro.

    Lux: En algunos momentos de la vida, es mejor no pasar la escoba por ciertos lugares. Abajo de la cama siempre encontramos restos del pasado: una caja de pizza... un cartucho de escopeta(!) por eso da miedo mirar en ese sitio :)

    Ariel: Basta que una respuesta se escape, para que sea justo esa la que necesitamos. Ella (que casi siempre es una dama, respondiendo tu interrogante) lo sabe, por eso corrió detrás de la respuesta fugitiva. Las páginas de los libros son ideales para guardar un montón de cosas.

    Besos.

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  9. Qué lindo cuento Marce!
    Y lo más importante no son las respuestas sino las ganas de seguir haciendo preguntas.
    Buena semana!

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  10. Buscamos, buscamos... me recordaste a Cortázar en Rayuela. "El día que aprendamos a preguntar quizá estemos más cerca de los dioses mientras tanto nos alejamos vertiginosamente de las respuestas" [Más o menos dice así].

    Bello relato, me ha llevado hasta el final.

    Un beso

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  11. Vale la aclaración.
    Teniendo en cuenta esa perspectiva, quizás, hacer comentarios devenga una actividad más interesante a realizar por escritores.

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  12. Claudia: preguntas, preguntas y más preguntas, para que el mundo siga andando.

    Mar: Cortazar siempre dijo antes cosas que a mí me hubiera gustado decir.

    Anonimo: Ojalá que muchos, les guste o no escribir, sientan interés en opinar en este espacio.

    Saludos.

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  13. Me gusta el punto que sostiene Claudia, hasta agregaría que en la pregunta habita la investigación, la curiosidad, la expectativa, las posibilidades y la lucha. La respuesta no es más que el destino, tras el que sobreviene el ocio infructífero… al menos hasta la siguiente duda.

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  14. Encontrar respuestas significa crecer y a veces crecer duele. ¿Será que el dolor sale de algunas respuestas?

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  15. Me fascina el modo que tienes de construir tus historias, muy original siempre, sugerente y que invita a la reflexión. Me gustaría añadir a tu historia que hay también respuestas maltratadas, de esas que a nadie gustan y nadie, nadie, desea escuchar. Besazos.

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  16. Yo creo que no sirve de nada coleccionar respuestas, generalmente han caducado cuando, con el tiempo, volvemos a plantearnos las mismas preguntas. Marcela, tus historias se me quedan dando vueltas por la cabeza, y eso me gusta. Besos

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