La hamaca


No debía ensuciar su vestido. Alicia lo repetía en su cabeza, mientras se sentaba en la hamaca, esperando que fueran a buscarla para ir a la fiesta de cumpleaños de la prima Julia.

Había arreglado su cabello esperando que el peinado ocultara en parte su juventud. Quería ser mayor. La tía Celia se enfurecía al escucharla quejarse por lo lento que pasaba el tiempo: "Tenés toda la vida por delante, a tu edad no es un problema ser soltera", decía, y se iba a escuchar la radio, canturreando alguno de esos tangos que el abuelo aseguraba iban a llevarlos al infierno a todos.

La niñez se empeñaba en quedarse en su cuerpo y en su habitación. Las ocultas muñecas cada tanto salían de su escondite y tomaban el té con ella, en tazas de porcelana.

Pero a pesar de las muñecas, la emocionaba la idea de encontrar a su amigo secreto. ¿Podía llamarlo amigo?

El le sonreía cuando ella pasaba por la puerta del negocio de los padres. Era una sonrisa tímida, que nadie más debía ver, aunque tía Celia la había visto, pero no había dicho nada. Celia era buena guardando secretos y encontrando excusas para que Alicia pudiera pasar por esa puerta seguido, sin que el padre sospechara su deseo de ver a su amigo secreto.

Pero de todas las veces que conseguía verlo, a Alicia le gustaban sobre todo los encuentros inesperados. Cuando por alguna razón imprevista si salían juntas a hacer las compras, su madre doblaba sorpresivamente una cuadra antes del almacén y se detenía frente a la vidriera con telas exhibidas como un derroche de colores contrastantes, y saludaba inclinándose hacia la puerta: "Hola Don Cosme, en un rato vengo a ver las telas nuevas que trajo, ¡qué alto está su hijo, Don Cosme! ¡Saludá, Alicia! ¡Discúlpenla, es muy tímida mi nena!", y los dos se miraban conteniendo el aliento, y ella sentía como las mejillas le ardían, sonrojándose por la vergüenza de sonrojarse. Y a pesar de eso, de la incomodidad, de los nervios, a Alicia le gustaba sentirse observada por él, ocultarlo debajo de su apariencia de niña tímida.

Era como la hamaca, pensó. Le gustaba hamacarse, a pesar de marearse en el vaivén demasiado veloz. Quiza eso le gustaba, sentir el movimiento en sus brazos sosteniéndose firme de las cadenas, la fuerza de sus piernas buscando la velocidad necesaria para impulsarse hasta el cielo, y caer sin temor, o desafiando el temor y el vértigo. Y que no importara que podía ensuciar el vestido, y que no importaran los retos de mamá y papá.

Y el viento le enredaba el cabello, mostrándola aún más niña, y el vestido nuevo se arrugaba...

Como para darle un cierre definitivo a la metáfora que había encontrado, más por aburrimiento que por certezas, Alicia saltó de la hamaca en movimiento, y riendo rodó por el césped, como la niña que recuerda que lo es.

Y como la mujer que casi era, supo que sería siempre así, contradictoria, dejándose llevar por el vaivén de la hamaca.




16 comentarios:

  1. Marcela en serio, escribís muy pero muy bien, sos una escritora nata, me encantó pero todo, la forma de describir, las sensaciones y la imaginación que tenés sos una escritora con todas las letras te felicito, sos impresionante.

    Besos admirados

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  2. Marce... Hoy pensaba en Alicia... que coincidencia, de todos modos tu Alicia, es mas humana, mas real, mas MÁGICA...

    Me encantó este texto... es magnifico!!!!...
    Quisiera saber que sucedería si el sueño de ser "más grande" de Alicia se cumpliera... y al doblar la esquina se chocara con "Él"....

    Besos calidos... de regreso...
    Lilya

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  3. ME ENCANTO EL RELATO , TE FELICITO, PASABA POR AQUI DESDE BITACORAS PORQUR SOMOS SEGUIDORES MUTUOS Y AHORA TE SIGO AQUI TAMBIEN TE ENVIO UN ABRAZO DE LUZ DESDE ISRAEL,HELEN.

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  4. Lux: ¿Qué responder a ese comentario? Muchas gracias. Me emociona mucho que me digas algo así, aunque no lo merezca. Besos gigantes.

    Lylia: Sí! Ya fui a tu blog. Muy poética tu Alicia. Gracias y un beso.

    Helen: Bienvenida entonces. Un abrazo para vos.

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  5. Tus letras siguen mecièndose en una hamaca y en más-más.
    Me gustó esa chica que rompe el esquema y juega.

    Besos linda.

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  6. ¿Es una Alicia en un país de las maravillas de amigos innominados?

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  7. Graciela: Cuando jugamos somos más nosotros que nunca. Gracias y un beso grande.

    Anónimo: Algo así, por qué no. Saludos.

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  8. Buen trabajo, vas por buen camino. Un saludo.

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  9. Precioso relato, lleno de colores y encantadoras imágenes; me transporta a un mundo lleno de inocencia.

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  10. Ha llegado. Has hecho sentir la tensión del encuentro, el vértigo del movimiento, la psicología de Alicia.

    El género del relato es para mi un misterio insondable.

    Enhorabuena por tu búsqueda y tus hallazgos

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  11. Nefilim, Mar: Muchas gracias por sus apreciaciones. Me enorgullecen mucho. Besos.

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  12. Un relato visual y misterioso, acorde con el título.
    A medida que lo leí me sorprendió grantamente la segunda imagen, lo ilustraste con muy buen criterio...
    Te dejo un beso grande.

    PD: Algún día espero poder desarrollarme en la narrativa como vos, no salgo de la poesía y los poemas.:-)
    Otro beso

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  13. ¿Cuánto de Marcela tenía esa niña tan tímida?

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