
Primero olvidó un número de teléfono.
Después otros.
Luego las direcciones.
Olvidó las fechas de cumpleaños. Las del vencimiento de las facturas.
Olvidó la cita con el médico. Algunos trámites, que de todos modos odiaba hacer.
Olvidó los nombres de quienes no le interesaban primero, de los amigos después.
Olvidó ponerle azúcar al café. Olvidó que no le gustaba amargo.
Olvidó los sabores de helado favoritos.
Olvidó el pasado.
Olvidó los momentos que no recordaba, pero que cada tanto deberían surgir en su memoria, empujados por un perfume, o una palabra.
Porque olvidó los perfumes y palabras.
Olvidó lo leído.
Cuando olvidó los días de lluvia se preocupó un poco, pero no tanto como cuando olvidó la música que había escuchado aquella mañana de lluvia.
Y entonces olvidó que había olvidado.












16 comentarios:
Efectivamente es así como ocurre, pero en algún momento hay que empezar a morir ¿no?
Un abrazo
Lindísimo, Marcela! Me gustó mucho.
Saludos
Muy buen poema Marcela. Por cierto, es maravillosa la fotografía que tienes en el perfil, ¿quién es esa mujer? ¿Una violoncelista famosa de los años 20 quizás? Es tan sofisticada y misteriosa...Enhorabuena por el blog
Magdalena: Sin dudas. La memoria nos convence de que estamos vivos, además.
Cris: Gracias, me alegro que te haya gustado.
Ana: No sé de quien es la fotografía. Ojalá lo supiera, porque me fascinó ni bien la vi. Si me entero, te paso el dato.
Gracias y besos a las tres.
Y entonces, simplemente... ¡vivió!
Un gran abrazo.
Si ya se la culpa la tiene ese alemán maldito, ese de Alzheimer!
Besos
un abrazo..
Que maravillosa y extraña coincidencia que hayamos subido dos textos sobre el Alzheimer y el olvido asi al mismo tiempo.
Me encanata el ritmo dle texto, las bellas imágenes para un enfermedad que sólo puede tildarse de terrible
Muchos Saludos
Magnífico post. Eres genial.
Suri: De alguna forma, sí.
Lux: Aunque sea le hubieran puesto otro nombre, ¿no?
Acuarius: otro para vos.
Nanu: Sí, noté la coincidencia también. Tu cuento es muy, muy lindo.
Sintagma: Muchas gracias.
Gracias a todos y besos.
Muy conmovedor este texto. Es el retrato de una muerte lenta.
Te dejo un beso grande.:-)
La paz llega cuando olvida que ha olvidado.
Qué duro Marce!
Saludos!
Uno sonríe y luego se aterra. Claro, olvidarlo todo es morir.
- Me gusta leerte. Creo que ni en la muerte olvidamos totalmente, debe haber sensaciones que nos traen recuerdos hasta cuando morimos. Creo. Un beso grande. Ade
y de golpe
se descubrió libre
aunque seguro había olvidado
su significado
Duele leerlo, pero aún así, me gustó mucho.
Besos.
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