domingo 12 de abril de 2009

Inevitable


El hombre dijo:

- Lo esperaba ayer. Perdono su primera falta, pero no la olvidaré. Uno debe ser responsable de las promesas que hace.

El verdugo dijo:

- Le pido disculpas. Tormentas inundaron los caminos. Mi caballo sufrió un accidente. Tuve que sacrificarlo. Caminé el resto del trayecto solo para no faltar a la cita.

- Le agradezco, entonces.

- No hay nada que agradecer. ¿Está todo listo? - preguntó el verdugo.

- ¿Trajo usted su hacha? Yo traje mi cuello.

- Perfecto. ¿Está de acuerdo en que no perdamos más tiempo? Tengo un largo recorrido a pie de regreso a mi casa - explicó el verdugo.

- Es verdad y lamentaría retrasarlo aún más - respondió el hombre. - Mi trayecto, en cambio, llegó a su fin. También sacrifiqué un caballo. También caminé senderos anegados. No puedo quejarme.

- Nadie puede - respondió el verdugo. Y alzó su hacha.

18 comentarios:

Tony dijo...

Precioso relato......me recuerda el fondo de mi último post.El último dialogo con la dulce muerte....

Un abrazo

LUX AETERNA dijo...

Me encantó! muy bueno me trajiste un montón de recuerdos.
Sabias que era costumbre de la nobleza el darle una moneda de oro al verdugo para que hiciera un buen trabajo con uno???

Dicen que Carlos I de Inglaterra la mañana de su muerte (fue el único rey decapitado en la historia) le pidió a su lacayo que le pusiera dos camisas, dado que hacía mucho frío y no quería que el público pensara que temblaba de miedo.

Y como dijo un verdugo "Perdóneme que lo mate, pero de algo tengo que vivir".

Besos

Mariela Torres dijo...

¡Qué buen texto! Perfecto, la cortesía ante todo.

Besos.

Graciela dijo...

Ayyy me sorprendiste por lo tajante de la historia. Un relato redondo.
Bien preciosa.
Insisto: no dejes de escribir.

Abrazos.

Carmen dijo...

Sorprendente y buen relato.

Un besito y feliz semana

Mobtomas dijo...

mbos llegaron, responsables a us cita. Todo porque así estaba escrito. ¿O será que así lo escribieron ellos? El destino es una cosa misteriosa (igual más que el amor).

Marcela dijo...

Tony: Gracias y un beso.

Lux: Es que si hay alguien que debemos desear que haga un buen trabajo, es el verdugo. Yo le daría varias monedas.

Mariela: Cortesía, hasta el último minuto. Es una de mis reglas de vida.

Graciela: Sos demasiado dulce conmigo. Muchas, muchas gracias.

Carmen: Gracias y buena semana para vos.

Mobtomas: Ambos, destino y amor, son igualmente misteriosos.

Gracias y besos a todos.

Claudia Sánchez dijo...

Ja! me sorprendió. Pensé que el hombre, al no perdonar la falta del verdugo, algo le haría.
Lo inexorable del destino no lo permitió.
Besos,

Andrés Portillo dijo...

Me encantó, Marcela, hay que tener clase para morir y matar.

Un beso

Annabel M. Z. dijo...

Certero, como espero que no lo fuera nunca el golpe de ningún verdugo. Que se le congelara el brazo y todo él, quiero decir.

Me ha encantado, Marcela. ^^

salvadorpliego dijo...

Ufffff… Me dio escalofrío. Baudelaire envidiaría esta historia… Excelente!!!!

Marcela dijo...

Claudia: El destino debía cumplirse. Y los dos protagonistas estaban de acuerdo.

Andrés: Clase, para todo, siempre.

Annabel: A este verdugo no se le congela el brazo.

Salvador: Me alegra lo del escalofrío. Era una de las ideas al escribirlo...

Gracias a todos. Besos.

dèbora hadaza dijo...

cierto, nadie puede quejarse

Marcela dijo...

Nadie, Débora. Nadie.

Adrianina dijo...

Claro; para que más. Preciso e inteligente este hombre...

Beso.:-)

Marcela dijo...

Exacto. Me gustó esa definición del personaje, Adrianina. Un beso-

Silvio dijo...

Me gustó mucho Marcela. Tiene ese tono en el diálogo tan propio de cierta época que no me animo a posicionar en una línea temporal abstracta.

¿Cómo esperaremos nosotros, la llegada de la parca? Esperemos, con la misma solemnidad y resignación.

Marcela dijo...

Silvio: Voy a intentar, como a todo en la vida, recibirla con cortesía. Invitarla a charlar un rato y compartir un mate... Ya veremos. Espero que no se apure. Besos.

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