La mudanza.


Sabía que el hogar lo llevaba con ella, que nada quedaría en esas paredes, de los años vividos en el minúsculo departamento alquilado. Otras personas lo llenarían con su música, con su vida, con sus locuras y deseos.

Ella se iba. La hija jugaba con la muñeca que se había salvado de mudarse en la caja de los juguetes. Esa, la preferida, viajaría en el regazo de su dueña.

No hacían falta muchos pasos para recorrer totalmente las dos habitaciones, ya vacías. Solo quedaban, cerca de la puerta, unas cajas que los hombres de la mudanza arrojarían en cualquier momento dentro del camión, como si fueran los restos de una vida rota.

A la mujer no le gustaba la nostalgia. Ella comprendía el valor del día presente. Sin embargo, no podía mirar la ventana angosta y alta, con la reja blanca, sin ver a su hija esforzándose en ponerse de pie para intentar ver el perro que ladraba en la vereda, o cualquier cosa que llamara su atención. En ese pequeño comedor la niña había dado sus primeros pasos. En un lugar al que jamás volverían. ¿Había quedado marcado el diminuto pie en la alfombra verde y gastada?

Eso son los fantasmas, pensó ella, recorriendo una y otra vez el lugar, sin atreverse a decidir que esa era la última vez que lo hacía. Los recuerdos son tan reales que pueden golpearnos con una fuerza que ningún puño tendría.

En un rato, armaría su hogar en otro lado. Esa misma noche dormiría en su propia cama, en otro dormitorio. La niña daría muchos más pasos marcando caminos en otras casas, en otras calles.

Solo los muebles debían seguro mostrar las heridas de la mudanza. Ella no debía hacerlo. Con un poco de suerte, nada sería irreparable. Un raspón en la madera, algunos platos rotos, algunas cosas perdidas para siempre. Nada importante.

El hogar seguiría con ella.

14 comentarios:

  1. un texto hermoso
    y qué difícil es la mudanza
    esa desprotección que uno siente
    por los recuerdos que parece, no estarán más protegidos
    uno beso

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  2. Mudanza... mudar...

    Componer el futuro... cambiar... Sin embargo, cada día estoy más convencido de que todo lo vivido se queda con nosotros, unas veces haciendo mejor el futuro, otras estorbando.

    En cualquier caso, descubriendo... viviendo nuevas experiencias... la sal de la vida...

    Deliciosa tu historia... y tu forma de contar (ya sabes...).

    Un gran abrazo.

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  3. Ariel: dicen que mudarse es una de las situaciones de la vida que más stress produce.


    Suri: Arrastramos mucho de lo vivido. Todo debería ser útil en algún momento y quizá todo estorbe en otro.

    Muchas gracias.
    Besos.

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  4. Me gustó leer tu texto y créeme me cuesta muchísimo porque es díficil dejar tanta nostalgia o llevarla, pero cada mudanza da pie al comienzo de nuevos gestos y cosas que se imprimirán de vida en la casa nueva. Un abrazo

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  5. Precios el texto.
    Me ha encantad leer tus palabras.

    De todo lo vivido se aprende y ello nos va formando como personas. El pasado siempre viaja con nosotros moldeándonos... siempre forma parte de nuestras vidas aunque nos mudemos mil veces

    Un besito preciosa y feliz semana

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  6. Mónica: Soy de la idea de dejar atrás la nostalgia, recordar lo bueno y vivir el presente... siempre que se pueda. Muchas gracias.

    Carmen: Es verdad, más allá de nuestros deseos, el pasado nos sigue. Buena semana.

    Besos a ambas.

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  7. me dieron un premio y lo he pasado a este blogg
    retirarlo
    en
    http://sivamostodos.blogspot.com
    etiqueta "PREMIOS Y PREMIADOS"

    SALUDOS

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  8. Todos los que pasamos por una mudanza nos identificamos en algún párrafo de este excelente texto.
    Preciso, y la reflexíon final sobre estas mujeres, madre e hija que cambian de casa y podrán hacerlo muchas veces mas seguramente, pero siempre que exista esta unión que se percibe siempre tendrán un hogar.

    Te dejo un beso grande y todo mi cariño.

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  9. Toca de cerca. Muy de cerca. A punto de dejar una morada y re-comenzar mi vida en otra, estoy.

    Siento, los fragmentos rotos quedarán. Me llevaré lo imprescindible. Sin más marcas que las que mis amados gatos gustan dejar "territorialmente".


    Importa el hoy.

    Un beso grande.

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  10. Ariel: gracias. Después paso.

    Adrianina: Es así. El hogar lo llevamos con nosotros.

    Mar: Es la mejor forma de mudarnos. Llevar solo lo que necesitamos. El resto, dejarlo atrás.

    Gracias y besos.

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  11. No tan fácil olvidar una vida que se queda en las paredes. Sin embargo, las paredes del alma, esas que hay que restaurar a menudo.
    Sentí nostalgia leer la mudanza.


    Abrazos

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  12. "Donde estemos juntos será nuestro hogar"

    Siempre me gustó esa frase de Cerati.

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  13. Hermosa la idea de que el hogar es siempre el lugar en donde uno viva, sin importar que cambie la calle o los vecinos.

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  14. Tendemos a aferrarnos a las cosas. Cambié de apartamento a los 17 años, la mudanza no la hice porque coincidió que estaba de campamento y después he estado muchos años soñando con aquel apartamento, volviendo y no pudiendo entrar, etc. Me faltó transitar el cambio físicamente, recoger cosas, decidir yo de las que quería prescindir, etc. Es como si algo de mí se hubiera quedado allí para siempre.

    Un abrazo, Marcela.

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