Juegos



Desvanecerse después del amor, es una extraña sensación, que siempre le había quedado bien, como un vestido hecho a medida, como si ella, o esa parte de ella, solo existiera entre esas cuatro paredes, en la cama amplia y blanda.

Al principio, todo era normal. Una relación más. Un juego más. Ella no pretendía existir en otro lugar para él, al contrario, la idea era confinarlo y confinarse, a un horario establecido, a un espacio firmemente demarcado. Existís, mientras me das placer.

Pero luego algo cambió. Por primera vez, tuvo conciencia de la existencia de la otra. No sabía de donde nacía la curiosidad por quien andaba de la mano de él por la vida. Nunca la había sentido antes.

Quizá, como un juego, él le habló de su esposa. Sin culpas, sin escrúpulos, sin bronca. Una sola vez, malhumorado, se quejó de una discusión y dejó entreabierta la puerta para que ella imaginara conflictos, pero nunca mintió sus intenciones, ni habló de posibles separaciones, como otros habían hecho antes, provocándole exclusivamente risas y vergüenza ajena.

Durante un tiempo, la idea de ser la que sabía, le alcanzaba para sentirse única.
El conocimiento da esa sensación de poder, de autoridad. Ella, sabía. La otra, no.

Al mismo tiempo, la otra (que curioso, en realidad, ella era la otra, pero ella no podía pensar en sí misma como en la otra, porque ella, era ella) tenía el poder real porque para todos, existía. Ella, como siempre había querido, se desvanecía en la vida de él, ni bien le daba el beso de despedida.

(continúa la semana que viene, algún día, o no, quien sabe, probablemente sí...)

23 comentarios:

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  2. " algo cambio.. por primera vez tuvo conciencia de la existencia de la otra"....

    y que curioso, porque en esos casos (y en cualquier caso, pero en particular "en esos") la "otredad" es la que nos configura "yoes"...

    Quizas el hecho de tomar consiencia se deba a que inevitablemente en cualquier juego hay un mundo ficcional y otro real que permite la creacion... vislumbrar la realidad a veces nos descoloca, y nos resignifica al mismo tiempo...

    espero la continuacion.......

    siento el taconeo de esta mujer impacientandose...

    Besos!!!
    Lilya

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  3. Lilya: Interesante lo que decís, y es verdad. Esa variación en un juego que ella venía repitiendo, marca nuevas reglas. ¿Por qué, repentinamente, el mundo real pasa a tener importancia? Va a continuar, sí, pero de todos modos, siempre voy a intentar que cada relato puede leerse separado de los anteriores. Muchas gracias. Besos.

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  4. Es horrible esa otra "persona" hay momentos que es inevitable mencionarla y uno se la figura como un ser único, el culpable que los sueños no se realicen, la persona que por mas palabras que se digan uno al otro finalmente a la noche es dueña del cuerpo de la persona que amamos, yo he llegado a sentir un odio profundo.
    Besos brujita

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  5. Lux: Claro, uno termina casi idealizando al "otro" y, obviamente, odiándolo. Esa existencia que uno desearía olvidar, puede volverse inmensa y ocupar gran parte de nuestros pensamientos. Besos.

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  6. Sin embargo, pensar que es la otra persona quien obstaculiza la realización del deseo es atribuirle un poder del que, evidentemente, carece.
    Probablemente, de lo que se trata es de la no explicitación del verdadero deseo. ¿A dónde dirige su mirada? A quien ocupa sus pensamientos...
    Si se lo mira desde otro ángulo, bien puede decirse que el obstáculo está corrido de lugar.

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  7. http://www.pagina12.com.ar/fotos/20090205/rep/na36di01.gif

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  8. Siempre es más fácil culpar a otro para no enfrentar nuestros deseos, es verdad. Al darle poder a ese otro, dejamos de ser responsables de un posible (o simplemente temido) fracaso. Levantamos muros utilizando lo que tenemos a mano.

    Gracias.

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  9. El poder de saber. Supongo que crea algo así como un amortiguador ante una posible separación, ella está en realidad más cerca a una desición, es más libre. Que bueno es leer tu blog, espero la próxima continuación.

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  10. Es verdad, el saber te da poder. Pero no necesariamente poder es querer. Y aquí es donde se complica todo, cuando querer y poder se distancian.
    Quiero pero no puedo. Puedo pero no quiero.
    Sé lo que puedo pero nó lo que quiero.
    Y sí, claro que continuará... no nos vas a dejar así, sin saber... nó?!
    Besos!

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  11. Es cierto que el saber te da poder, pero en situaciones como ésta pienso que no es así porque para el resto del mundo no existes.

    Un besito y buen fin de semana

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  12. Verde: Gracias. Sin dudas es una de las opciones, dejar entreabierta la puerta, para poder escapar de ser necesario.

    Claudia: Exacto. Y está además la imposibilidad en muchos, de enfrentar lo que se desea.

    Carmen: Y es difícil "ser" cuando los otros no lo saben.

    Besos.

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  13. Profundo y real.
    Espero ansioso la continuacion.
    basos
    vae

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  14. Muy buena la historia, estoy deseando leer la próxima entrega.
    Un beso

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  15. Muy interesante este juego inverso. En realidad, el "otro" siempre es definido y calificado desde uno mismo. Nos asombraría saber cuántas veces hemos sido consideradas "la otra" en muchos campos, no sólo en el amoroso. Besitos, marcela.

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  16. Vae, Tashano: Gracias. Prometo más relatos sobre esta historia.

    Isabel: Totalmente de acuerdo. El campo amoroso solo es el que más muestra ese juego del "otro", pero es aplicable a muchos más.


    Besos.

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  17. Como decía Poncella, los problemas de pareja se resuelven con la regla de tres, quizá suene frío, pero todo pasa.

    Lo que no quiero es que esta historia quede aquí, espero ansiosa parte dos, me gustó mucho.

    Beso grande Marcela, siempre es lindo leerte.:-)

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  18. Bellas reflexiones sobre uno mismo, que se enmarcan en la voluntad de vivir su propia vida, trascendiendo hacia los demás...un bello blog...azpeitia

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  19. Para nuestra terca subjetividad somos los protagonistas de ésta obra... acontinuación te digo que papel me tocó a mí... algo muy parecido a un payaso venusino... y así ejercemos esos papeles como bien fuimos desde seminaristas hasta gandules endiablados... es solo la naturaleza humana.

    Un saludo y un abrazo désde el etéreo espacio.

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  20. De repente, escucha la voz de su madre que llega desde la habitación contigua.

    La regla del silencio se ha quebrado. Camina sigilosamente hasta la puerta y espía sin ser vista.

    Su madre se prueba trajes de baño y pide opínión a su padre.

    Su desnudez la descoloca. ¡Ella se desnuda ante su padre! Ella, tan luego ella que siempre le dice que las nenas deben ser cuidadosas cuando se sientan o se agachan para evitar que se vea la bombacha.

    ¿Y su padre? Él lo permite!

    Siente vergûenza. Rápidamente, la bronca y el enojo se mezclan con el temor a ser descubierta.

    Regresa a su cama. Permanece en silencio. Tal vez, hizo notar que estaba despierta. Descubre que hay otras reglas.

    Años después recuerda la escena. Su rostro, con el sueño fruncido (es decir, el ceño fruncido) y los labios en trompa, muestra que el tiempo parece una ficción.

    Las palabras se fragmentan, las sílabas crean uniones inesperadas.

    Entre los naipes se construyen otros recuerdos.

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  21. el comentario anterior esta incompleto
    va de nuevo

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  22. Las palabras fueron desplegadas como un mazo de naipes insinuando un guión primitivo y típico.

    Ficción originaria que induce los próximos movimientos del juego.

    El as de oro brilla como el sol alto y potente de la siesta provinciana.

    La niña, en su dormitorio, piensa con disgusto en la orden recibida. Debe permanecer en la cama y a oscuras cuando, en realidad, no duerme y podría jugar en el patio.

    De repente, escucha la voz de su madre que llega desde la habitación contigua.

    La regla del silencio se ha quebrado. Camina sigilosamente hsta la puerta y espía sin ser vista.

    Su madre se prueba trajes de baño y pide opínión a su padre.

    Su desnudez la descoloca. ¡Ella se desnuda ante su padre! Ella, tan luego ella que siempre le dice que las nenas deben ser cuidadosas cuando se sientan o se agachan para evitar que se vea la bombacha.

    ¿Y su padre? Él lo permite!

    Siente vergûenza. Rápidamente, la bronca y el enojo se mezclan con el temor a ser descubierta.

    Regresa a su cama. Permanece en silencio. Tal vez, hizo notar que estaba despierta. Descubre que hay otras reglas.

    Años después recuerda la escena. Su rostro, con el sueño fruncido (es decir, el ceño fruncido) y los labios en trompa, muestra que el tiempo parece una ficción.

    Las palabras se fragmentan, las sílabas crean uniones inesperadas.

    Entre los naipes se construyen otros recuerdos.

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  23. Gracias, anónimo, es un relato muy interesante. Se suele crecer con esos pequeños e inevitables golpes. Y de más grandes también chocamos con la realidad en medio de nuestros juegos.
    Cuando quieras, decime tu nombre/apodo, así te reconozco.


    Gracias a todos por sus comentarios.
    Besos.

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