Es algo así.
Un ojo nos mira.
No piensen en el Gran hermano, ni nada por el estilo.
Simplemente un ojo nos mira.
Algunas mañanas, al menos,
mañanas como esta,
posteriores a noches sin dormir,
posteriores a almohadas mojadas.

(Creanme,
una mujer pasa por la vereda,
arrastrando una mesita pequeña.
Yo como otro bombón,
endulzando la mañana.)

Y él ojo nos mira a todos
Y mira a las gotas que luchan para no ser evaporadas por el sol
y mira las hormigas arrastrando hojitas como cruces.

Me pregunto si conoce la verdad
si él me cree sin explicaciones
si no tengo que gastar tantas palabras,
inútiles como los esfuerzos
de las gotas por no ser evaporadas.

2 comentarios:

  1. Me gusta mucho esa manera de interrogar casi de perfil, afirmando pero sin imponer. Este poema es una bella meditación que yo a veces también me hago.

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  2. Gracias Francisco. Es un gusto tu visita. Creo que todos terminamos meditando sobre cosas similares.

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