Vida ajena

No basta ser uno.
Debemos ser el que baila, el que mata,
el que muere y el que canta
voces de tierras extrañas.

Vi el desierto y crucé las horas.

Más allá de nuestro jardín
las aves en el cielo
se recuestan y descansan.

Se que sueño
las vidas de otros.
Como si viviera vidas ajenas.

Sé que vi el principio y el fin,
el fuego y la celda.
Vi las hojas quietas de los árboles
antes de una tormenta.

La miel, la sal, el humo y la siesta.
Está todo en nuestras vidas.
En tu piel, en mi piel, en el aire.
El gemido, el gruñido,
la lágrima, la espada,
el cielo, la arena, el miedo y el agua.

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