La mariposa




Salí al jardín y ví a la mariposa. No pensé que me daría tiempo para ir a buscar la cámara y fotografiarla. Nadie puede dar lo que no tiene. Sin embargo, cuando volví, la mariposa seguía allí. Volaba con la calma de quien se sabe eterno.
Porque quienes se creen eternos parecen no conocer la idea de la muerte.
En cambio, los inmortales, no pueden morir. En el caso del inmortal, esa imposibilidad, me parece un peso, como una cruz arrastrada.
Tomé dos fotos de la mariposa, nos saludamos, y ella se fue, con su dorada eternidad a cuestas.



Radiohead street spirit

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