martes

IV

Ya no quiero ver manos vacías,
sin espacio para sujetar otras manos.
¿Dónde estás, si no estás con tu alma?
Cuerpos llenos de nada,
se ríen de su propio espíritu.
Lo niegan y niegan el canto del gallo.
Niegan el sol y a la lluvia
y a todo lo que brille.
Todo lo sensible es negado.
Existen los ladrillos, porque son duros
Existe lo que no siente.
Y las manos vacías se cierran.
Así golpean.


II

Me lleva de la mano una luna,
llena de proyectos absurdos.
No me hace feliz,
sólo me lleva de la mano.
No espero nada de ella,
Tal vez que sangre
en mi nombre.
Intensas gotas de hielo,
brillante sangre de luna.
Derramándose sobre heridas
que no cierran.