Acariciables


Todo bien con los perros guardianes, esos que hacen una religión personal de chumbarle a todo el mundo, de gruñir y andar por la vida demostrando que son machos alfa: sin embargo, mis favoritos son los perros acariciables. Esos canes babosos y confianzudos, que no importa si uno es conocido o desconocido, te empujan pidiendo mimos y jamás, ni por error, van a sospechar que alguien es un enemigo a quien es su deber informarle que está por cruzar el límite de la propiedad. No, los machos alfa no son mis predilectos.

Cuenta mi madre, que cuando yo era muy pequeña (iba aun muy cómoda en mi cochecito de bebé por las calles de Buenos Aires, así de pequeña) ella debía tener cuidado, porque al ver un perrito, era capaz de tirarme de cabeza intentando acariciarlo. Inclusive, hubo un día, en el que intentando convencer a un perro algo hostil de que estábamos predestinados a ser amigos, y decidí acercarlo a mi cochecito sujetándolo de la cola, casi pierdo mi pequeño bracito de un mordisco. Fue solo un susto, y mi madre pensó que sería beneficioso para que yo dejara de considerar a todos los perros que me cruzara en la calle como entes acariciables.

Pero no fue así. Ya crecí pero sigo sintiendo la misma necesidad de hacerle mimos a todos los perros con los que me cruzo. Lo única diferencia es que antes intento adivinar si son o no amigables. Por suerte, la mayoría, lo son.

7 comentarios:

  1. Que contentos deben estar contigo.

    :)

    Besos.

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  2. Ja ja ja, qué dulce! Yo les tengo terror a los perros, así que te imaginarás que cruzo de vereda cada vez que veo uno...
    Cariños!

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  3. La mayoría,es cierto.
    Adoro a los perros e incontables veces me he quedado admirándolos.Tienen una "dignidad" no tan frecuente.

    Me uno a este homenaje a los perros mimosos y amigables.

    Abrazo.

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  4. Que los animales no mienten no es un acto de honestidad sino otra muestra de las habilidades que la naturaleza les ha negado. Sin embargo sí saben comunicar su sensación frente a un desconocido y no se censuran de manifestarla tal como la viven en su interior.

    Y veo que la viven bien contigo, es un buen síntoma que los perros confíen en uno…

    Un beso,
    D.

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  5. También yo acariciaba a todos los perros con los que me encontraba. Ser padre me volvió más precavido, pues la verdad es que no dejan de darse casos con bastante frecuencia de perros que atacan y matan a sus dueños y a niños de los que parecían ser amigos del alma.Al fin y al cabo, no dejan de ser animales nos guste o no.
    Un abrazo

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  6. De chica yo también acariciaba perros, hasta que a los 10 años un fox terrier me mordió en el tobillo y me rompió la media. No me lastimó la pierna, pero sí la confianza. Detesto esa raza, y a los demás, ya no los acaricio.

    Besos.

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  7. Tú sabes mi amor por ellos. Tanto que contar sobre ellos. Tanto que nos dan y nos enseñan. Yo no puedo vivir sin mi Movie.

    Besos.

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