sábado 20 de junio de 2009

Islas

fotografo: johannrela


Mientras me estancaba en el molinete del subte, por querer pasar muy rápido con una valija demasiado grande, y un atento caballero intentaba ayudarme, y una mujer se tropezaba con el maletín que el atento caballero dejó en el piso para auxiliar a la rubia tonta con problemas para calcular mentalmente tamaños y espacios, y uno de los chicos de seguridad de la estación ayudaba a la mujer caída a ponerse de pie y me decía que la próxima vez que se me ocurriera pasar con una valijota por el molinete le avisara, que tenía que ir por otro lado, y la gente se agolpaba en los molinetes mirando apenas la escena, como si fuera una obra montada para su diversión, y yo pedía disculpas al guarda, al atento caballero, a la señora que se frotaba la rodilla, al público usuario, y sujetaba firme a la causante de todo el caos, que rodó, algo maltratada, del otro lado del molinete, pensaba, para superar el mal rato, en una de mis islas, en alguna plaza de viento susurrante, niños jugando, y corazones dibujados en la madera, con sabor a chocolate y dulce de leche.

11 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Encantadora historia. Dontemplada desde la perspectiva que nos ofreces, la torpeza es entrañable.
A tu tocaya romana le habría encantado, aunque no tuviera ni idea de lo que es un molinete... Un abrazo, querida amiga.

Adolfo Payés dijo...

Precioso poema.. con sabor a chocolate.

excelente

saludos fraternos con cariño
un abrazo

besos

LUX AETERNA dijo...

Es que las mujeres que se comportan así tienen un don que atrae y hace que no nos importe dejar el maletín y que otra (una que no es así) se tropiece.
Cuando lei lo de la isla me vino a la memoria aquellas islas y al clikear recordé la promesa hecha, yo había hecho ese post pero nunca lo subí, es que en realidad es como indicar en la carta de navegación donde se encuentra ese lugar perdido y prefiero que siga ahi sin que nadie la visite.
Besos y sos impresionante escribiendo.
¿Será la sangre irlandesa?

sonoio dijo...

contratiempos,
temibles contratiempos y la hermosa capacidad de pronto abstraerse
y en lugar de tragame tierra
decís

abducime plaza

un beso anábasis

Máximo Ballester dijo...

Y uno piensa en no estar ahí y en no ser centro de las miradas. Pero bueno, es también ocasión para reírse de uno mismo. Vi toda la escena. Muy divertido.

Un abrazo.

**VaNe** dijo...

Leía y me iba asfixiando, sintiéndome incómoda.
Excelente!
Y sí... es fácil irse cuando no se soporta; hermoso si se tranforma en texto.
Beso

Mariela Torres dijo...

Me encantó este cuento, y conocer las islas.
Me gusta muchísimo como escribis y vengo especialmente a disfrutar de tus relatos.

Besos.

daalla dijo...

Parece una escena de película de los Hermanos Marx. Desternillante. Espero que, al final, alcanzases tu isla.
Un abrazo.

Nanu dijo...

Es increible la cantidad de cosas que pueden pasar al mismo tiempo y uno ni darse cuenta. Me encató tu manera de juntarlas.

Saludos

Clarice Baricco dijo...

Si, como tú dices, una isla enmedio del caos. Pero valió la pena la caída, porque del suceso salió la historia.

Abrazos.

Silvio dijo...

Mientras uno yace tendido con el corazón en la mano intentando comprender los avatares de casi todo, alguien ahí afuera es feliz.

Excelente perspectiva, como siempre, inteligente, noble y precisa, rubia amiga.

Silvio

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