La caída de la bolsa



Ayer, volviendo de la verdulería, sufrí un episodio que me hizo comprender parte de la compleja actualidad mundial.

Había comprado tomates, lechuga, zanahoria y morrones (no organicen un grupo comando para asaltar mi hogar, los verdes estaban en oferta a $6 el kilo, los rojos son incomprables), bananas y frutillas.

Las primeras señales de alarma se dieron cuando una vecina le reclamó al verdulero por la caída de la bolsa de la semana pasada.

Me sorprendió ese reclamo, porque no suponía que el verdulero pudiera estar involucrado en algo de tal magnitud. Desde la periferia, uno no nota su influencia en los centros de poder, pero en la actitud del buen hombre, se notaba que se hacía cargo de su responsabilidad en la profunda crisis, pidiendo perdón y explicando algunos detalles técnicos a los que no les presté atención.

Después de la compra, regresaba con mi inversión a casa cuando la manija de una de las bolsas se rompió y sí: se cayó la bolsa.

Tras el desplome, observé con pesimismo los tomates, pero recorté pérdidas pensando en cocinar una salsa.

Todos los indicadores de las frutillas con datos negativos.

La caída fue agravada por el contexto: de haber caído en el pastito no hubiera pasado nada, pero cayó en la vereda.

Que se le va a hacer...

2 comentarios:

  1. Es lo mejor que leí relacionado a la caída de la bolsa. Me reí mucho con el vocabulario "bursatil" aplicado a la cotideanidad (que palabra).

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  2. Lo saqué de los diarios, porque la verdad, Gu, el lenguaje bursátil me es tan conocido como el chino. La diferencia es que me encantaría aprender chino... El lenguaje bursátil, no.
    Beso.

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