A veces los días dependen de eso, de la inesperada sorpresa esperada. Suponer lo que vendrá, y sorprendernos al recibirlo. Que no sea ni más ni menos que lo esperado. Y que de serlo, igual sea bueno. Cuando el mundo fue creado, Dios lo consideró bueno, (ni excelente ni sublime). Bueno debería alcanzar en cualquier día.

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