Islas

Como toda niña, deshojó margaritas, contando los pétalos sin interés en el número. Pero las margaritas del mundo se agotaron sin darle una respuesta.
Entonces deshojó palabras, y luego letra tras letra. Deshojó años, meses, días, horas. Deshojó tormentas y tardes soleadas. Deshojó el espacio, arrojando estrellas frente a sus pies. Esperó al otoño para deshojar al viento de sus hojas secas. Esperó el verano para deshojar largas tardes en la playa. Deshojó su propio cuerpo de las ropas. Y así, desnuda, se encontró sentada en el viejo banco, con la respuesta en sus manos.

6 comentarios:

  1. Me hiciste acordar a la Penelope, del tema de Serrat...
    A veces por ahi, es mejor no buscra tanto y solo dejar que la respuesta nos encuentre...
    Beso!!

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  2. ¡Qué hermoso relato! Siempre creo que no hay que hacer preguntas, que si uno espera las respuestas vienen solas, pero claro, hay que tener paciencia.

    Besos.

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  3. La famosa espera que llevamos adentro...la que duele.

    Me gustó mucho.


    Abrazos.

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