La mariposa




Salí al jardín y ví a la mariposa. No pensé que me daría tiempo para ir a buscar la cámara y fotografiarla. Nadie puede dar lo que no tiene. Sin embargo, cuando volví, la mariposa seguía allí. Volaba con la calma de quien se sabe eterno.
Porque quienes se creen eternos parecen no conocer la idea de la muerte.
En cambio, los inmortales, no pueden morir. En el caso del inmortal, esa imposibilidad, me parece un peso, como una cruz arrastrada.
Tomé dos fotos de la mariposa, nos saludamos, y ella se fue, con su dorada eternidad a cuestas.



Radiohead street spirit

De mañana

Siguen los problemas de la luz. Llamé a Edesur. Llamé al enre. Me comuniqué con el primero. El segundo está desbordado de quejas. Me niego a salir a la calle a golpear cacerolas. Una vez intenté participar en una queja en la que todos debíamos hacer ruido a las ocho de la noche, pero me dio tanta verguenza que me escondí.

En la estación había una chica vestida con una pollera violeta y una remera verde. Sentada en el banco de cemento miraba molesta hacia ambos lados del andén. La noté porque llegué justo cuando un tren se iba, y evidentemente ella lo había dejado pasar, y dejó pasar también el tren que yo tomé. Parecía de muy mal humor, y hablaba sola entre dientes, como retándose.

Un grupo de obreros ordena desganado los viejos tirantes de madera de las vías, que abandonados a un costado del andén se pudren lentamente bajo la lluvia.
Flor esperando ver un fuego artificial en el cielo de las primeras horas del nuevo año.

El loco

Iba a ser un día largo. Ella lo sabía. Todos lo sabían, menos el loco, que reía en su paraíso. Ella pensó en seguirlo, intentar encontrar la razón de su alegría. Pero él enemigo se lo impidió, obligándola a regresar a la rutina. Romper la rutina podría salvarla, y eso era algo que el enemigo no podía permitir. La obligó a andar por las mismas calles, sin permitirle variar ni un solo paso su recorrido. La esclavizó para no perderla.

La mentira y el enemigo.

Suelo mentir para que la verdad se entienda. Y la mentira me engaña, y la verdad se transforma. Y la mentira fue cierta.

Todos mentimos. Todos creemos ser sinceros. El enemigo lo sabe, y bosteza en un rincón y se despereza.